52.

La más bella niña

De nuestro lugar,

Hoy viuda y sola

Y ayer por casar,

Viendo que sus ojos

A la guerra van,

A su madre dice

Que escucha su mal:

Dejadme llorar

Orillas del mar.

Pues me disteis, madre,

En tan tierna edad

Tan corto el placer,

Tan largo el penar,

Y me cautivasteis

De quien hoy se va

Y lleva las llaves

De mi libertad,

Dejadme llorar

Orillas del mar.

En llorar conviertan

Mis ojos de hoy más

El sabroso oficio

Del dulce mirar,

Pues que no se pueden

Mejor ocupar

Yéndose a la guerra

Quien era mi paz.

Dejadme llorar

Orillas del mar.

No me pongáis freno

Ni queráis culpar;

Que lo uno es justo,

Lo otro por demás.

Si me queréis bien

No me hagáis mal;

Harto peor fue

Morir y callar.

Dejadme llorar

Orillas del mar.

Dulce madre mía,

¿Quién no llorará,

Aunque tenga el pecho

Como un pedernal,

Y no dará voces

Viendo marchitar

Los más verdes años

De mi mocedad?

Dejadme llorar

Orillas del mar.

Váyanse las noches,

Pues ido se han

Los ojos que hacían

Los míos velar;

Váyanse, y no vean

Tanta soledad

Después que en mi lecho

Sobra la mitad.

Dejadme llorar

Orillas del mar.