56.

Ya formidable y espantoso suena

Dentro del corazón el postrer día,

Y la última hora, negra y fría,

Se acerca, de temor y sombras llena.

Si agradable descanso, paz serena,

La muerte en traje de dolor envía,

Señas da su desdén de cortesía:

Más tiene de caricia que de pena.

¿Qué pretende el temor desacordado

De la que a rescatar piadosa viene

Espíritu en miserias añudado?

Llegue rogada, pues mi bien previene;

Hálleme agradecido, no asustado;

Mi vida acabe y mi vivir ordene.