CI.

Y dió acierto fortuna á su descuido;

Que á herirle los ijares, por el viento

Volando al ciervo fué con gran rüido

La flecha aguda. El triste huye sangriento

A la usada mansion, y con gemido

Como quien llora y llama en su lamento,

Entra en su establo, y los contornos llena

Con los ecos dolientes de su pena.