CLVIII.
Viejo acebuche allí se alzaba un dia
Con sus amargas hojas: el marino
El firme leño venerar solia,
Que á Fauno estaba dedicado; y vino
Muchas veces en él su ofrenda pia
A colocar, y, al Númen laurentino
Cumpliéndo el voto, á la sagrada copa
Náufrago suspendió la húmida ropa.