CLXXIV.

»Lleva esas armas, tu delicia enántes,

Y este consuelo en tu forzosa muerte,

Que caiste, no á manos infamantes,

Del grande Enéas bajo el brazo fuerte!»

Dijo, y á los parciales vacilantes

De tardos riñe, y alza á Lauso inerte.

¡Mísero Lauso! en sangre mancha aquellos

Que á la usanza aliñó pulcros cabellos.