CLXXVIII.

Luégo que hubo Yuturna, en el sonido

Y en el batir fatídico del ala,

De léjos á la Euménide sentido,

De hermosas crenchas la esparcida gala

Rasga, hiérese el pecho dolorido,

Y el rostro ofende, y su dolor exhala

En voces tales: «¡Ay! en vano, en vano

Ya ayudarte querré, mísero hermano!