CLXXXII.

Enéas entretanto con la grande

Arbórea lanza á su contrario acosa;

Hace el hierro brillar miéntras la blande,

Y habla; en su voz la indignacion rebosa:

«¡Qué! ¿y será que tu planta se desmande,

Turno, á nueva tardanza vergonzosa?

Con bravas armas ya, no en triste huida,

Brazo á brazo el combate se decida!...