CLXXXV.
»Amenaza no habrá con que me espantes:
No hay Dios á quien respete: no me inspira
Miedo el morir; vengo á morir; mas ántes
Estos dones te traigo.» Dice, y tira
Un dardo, y otro, y otros: incesantes
Lanzándolos, en vasto cerco gira
Volando en torno al campeon, que al rudo
Asalto opone firme el áureo escudo.