CLXXXV.

El mancebo al instante ardiendo en ira

(No sin que á ello en su daño le persuada

La voluntad de Jove) se retira

Del agrio bosque y pérfida celada.

A tiempo que él de nuevo á sus piés mira

Dilatarse los llanos, la evacuada

Montaña Enéas penetró, la altura

Supera, y sale de la selva oscura.