CLXXXVII.

Y al combate principio allí se diera,

Si, á par que el hemisferio desampara,

No ya el rosado Febo en la onda ibera

Sus cansados cabellos recreara.

Abriendo de la noche la carrera

Fallece el dia, y sin su lumbre clara

Deja á entrambos ejércitos, los cuales

Cercando el muro asientan sus rëales.