CV.

Y el campo se estremece y la arboleda,

Y atónita retumba selva anciana

En són profundo; y aunque léjos queda,

Oye el clamor el lago de Dïana,

Y el Velino, y el Nar, que blanco rueda

Pues de vertientes sulfurosas mana;

Trémulas madres, al rumor del trueno,

Apretaron los hijos contra el seno.