CVII.
Pues ya á esa parte misma risco horrendo
Los Troyanos arriman, ruedan: postra
Anchamente á los Rútulos cayendo
Y desbarata su ferrada costra.
La muchedumbre audaz, retrocediendo,
Tal lluvia en ciego asalto más no arrostra,
Y á los sitiados á ofender aspira
Sólo con flechas que de léjos tira.