CXCI.

Alzándose, en doliente vocería,

Los Rútulos prorumpen; gime el viento,

Y tiembla en torno el monte, y á porfía

Vuelven los altos bosques el lamento.

Él, hincado, la diestra dirigia

Y miradas de humilde sentimiento

A Enéas: «He mi suerte merecido,

Y nada,» exclama, «para mí te pido.