CXCIII.

Paróse armado el héroe encrudecido,

Y revolviendo los ardientes ojos

La diestra reprimió: ya del rendido

El discurso amansaba sus enojos,

Cuando el infausto talabarte vido

De Palante asomar, ricos despojos

Que echó sobre sus hombros Turno ufano,

Muerto el mancebo, y con sangrienta mano.