CXII.

Y en tanto que se agolpan, en su anhelo,

Á un punto ajeno al fuego, se derrumba

Súbito por su peso el fuerte: el cielo

Con fragoroso estrépito retumba:

Y vienen, medio exánimes, al suelo,

No sin que la alta mole en pos sucumba,

Transfijos por sus armas los soldados

Y de duras astillas lastimados.