CXLII.
Turno, echándose así del carro afuera,
Rompe los escuadrones, los divide,
Y por entre ellos en veloz carrera
De la magna ciudad los muros pide.
Allá en sangre empapado ve doquiera
El suelo, y ve que el aire todo estride
Con dardos borrascoso. Hizo señales
Su mano, y él lanzó clamores tales: