CXLIX.

Ellos, en tanto, con vigor tremendo

Cuernos traban y heridas menudean,

Sus cuellos y sus brazos envolviendo

Los arroyos de sangre que chorrean;

Repite el ancho bosque el sordo estruendo:

Chocando los broqueles tal pelean

El troyano y el daunio combatiente;

E hinche los aires el fragor creciente.