CXVI.

Á la carrera Turno y con la lanza

Habiéndole seguido, ya cercano

Le mira, ya sobre él victoria alcanza.

«¡Qué! ¿de librarte de mi fuerte mano

Concebiste, demente, la esperanza?»

Dice, y cogiendo al que trepaba en vano,

No sin parte del muro á que se aferra

A sí le trae y le derriba en tierra.