CXVI.

»Suenan las ondas, y la pobre infante

Pasa sobre la rápida corriente

No en vano asida al asta rechinante.

Metabo, que ya encima el tropel siente,

Arrójase á las aguas, y triunfante,

A un césped que vistió grama riente

(¡Gran merced de la Diosa, alta fortuna!)

Arranca el dardo con la intacta cuna.