CXXI.

»Á ti está reservado acerbo filo;

Tarde á los Dioses volverás tu ruego,

¡Oh Turno desdichado! Yo al asilo

Que abre la tumba á mi esperanza, llego;

Sólo me privas de morir tranquilo!»

Habló Latino, y encerróse luégo,

Y á tristes pensamientos entregado,

Las riendas abandona del Estado.