CXXII.
Así como tan bellas galas mira,
Dardos suelta Mezencio, honda estridente
Toma, y tres veces la sacude y gira
En torno á su cabeza, y al de Arcente
Encaminando la amenaza, tira
Eala, forjada ya de plomo ardiente,
Y ambas sienes le pasa, y de la almena
Le hace caer á la tendida arena.