CXXV.

A aguijar los trotones se doblega

Lucago, y en sazon que echa adelante

El pié siniestro, á lid dispuesto, llega

Y la orla baja del broquel brillante,

Y la ingle izquierda luégo, el asta ciega

Taládrale. Rodando en el instante

Moribundo se arrastra el infelice;

Y en tono amargo el vencedor le dice: