CXXXIII.
»Contemplarán á Turno fugitivo?
¡Qué! ¿el morir es odioso á tanto grado?
Si de supernos Dioses no recibo
Ni piedad ni justicia, con agrado
Mi ruego, ¡oh Manes! acoged votivo:
No indigno de altos padres, consagrado
Mi espíritu desciende á vuestro límen,
Puro, sí, puro de afrentoso crímen!»