CXXXIII.

Dióle á luz en las sombras del collado

Que, como él, goza el nombre de Aventino,

Rea, sacerdotisa, que al agrado

Cedió, débil mujer, de un sér divino,

Luégo que, habiendo á Gerïon postrado,

A las regiones de Laurento vino

El semidios, y en tiberinas olas

En paz lavó sus vacas españolas.