CXXXIV.

Y ya esparza la vírgen animosa

Tantos astiles con que el aire llena,

Ya el hacha de dos filos poderosa

Esgrima, siempre á su hombro el arco suena,

El arco de oro y armas de la Diosa.

Ella, áun huyendo en la tendida arena,

Vuelto el arco descárgale á deshora,

Hiriendo atras con flecha voladora.