CXXXVII.
¿A quién, oh vírgen de marcial talante,
Primero acometiste, á quién postrero?
¿Cuántos tu diestra derribó triunfante?—
Fué Euneo, hijo de Clicio, á quien, primero,
Largo abeto en el pecho por delante
Ella hundió. Cae el mísero guerrero,
Muerde el polvo, y muriendo, en sangre propia
Revuélcase, vertida en larga copia.