L.

»Troncos fuimos nosotras ya en el Ida,

Naves tuyas despues, del Oceano

Ninfas hoy. Como aleve á nuestra vida

El Rútulo atentó con fuego insano,

Nuestra divina Madre condolida

Mudónos: cables que anudó tu mano,

Mal de grado rompimos; y ella Diosas

Nos hizo de las mares espumosas.