LI.
«Que éste es,» se dice, «el anunciado yerno
Con quien mi cetro he de partir, medito;
El que hará de su raza el nombre, eterno,
Y de su imperio el ámbito, infinito.»
«Vos el augurio que feliz discierno,»
Exclama luégo con gozoso grito,
«Dioses, sellad, y coronad mi idea!
Troyano, en lo que á tí, cual pides sea.