LXI.

Con lágrimas responden de ternura

Los Troyanos presentes. Renovado

El recuerdo del padre, Ascanio apura

Su afecto en él; y el rostro hermoseado

Con llanto, dice: «En esta ardua aventura,

Euríalo, no temas resultado

Que á tan glorioso acometer no cuadre;

Sí, tu madre tambien será mi madre.