LXXI.

Bien que de padre incógnito, debia

Nobleza ilustre á la materna rama.

Alzóse entónces, pues, y así á porfía

Cargos amontonando iras inflama:

«¡Benigno Rey! propones, á fe mia,

Cuestion que, á nadie oscura, no reclama

Mi voz. La causa del comun fracaso

Todos la saben; mas la dicen paso.