LXXII.

Ya al cuartel de Mesapo va, do espira

Sin pábulo la lumbre: allí la hierba

Paciendo atados los bridones mira.

Niso en breves palabras (pues observa

Cuán léjos va llevándolos la ira

Que matando se enciende y exacerba)

Dijo: «La odiosa luz próxima advierto:

No más sangre; ancha senda hemos abierto.»