LXXII.

Miéntra el vírus primero que destila

De la ponzoña húmida, resbala

Por los sentidos tímido, y vacila

El fuego oculto que los huesos cala;

Miéntras no oprime al ánima intranquila

Toda la fuerza del incendio, exhala

La dolorida Reina quejas tales

A estilo y en acentos maternales: