LXXXI.

Caballos siente, oye el tropel, escucha

De horda perseguidora el alto aullido;

Ni de tiempo medió distancia mucha

Cuando nuevo clamor hiere su oido,

Y á Euríalo distingue, que relucha

En vano, de contrarios sorprendido:

Turbóle senda ambigua y sombra ingrata;

Y fuerza superior ya le arrebata.