LXXXI.

»¡Yo derrotado! ¿Quién de derrotado

Me acusará, vil monstruo, cuando vea

Que el Tibre por mi diestra acrecentado

Con la troyana sangre rojo ondea;

Que Evandro con su casa y con su estado

Sacudido de asiento bambolea,

Y que en fuga los árcades guerreros

Arrojan en el campo los aceros?