LXXXII.
Cual matrona obligada que granjea
Con la rueca y labores delicadas
El sustento á la vida, la tarea
Al desvelo añadiendo, aletargadas
Cenizas se alza á reanimar, y emplea
En la obra á la lumbre sus criadas,
Y así el lecho que el cónyuge le fia
Guarda sin mancha, y los hijuelos cria;