LXXXIII.
Tiende ella el vuelo á la ciudad que él ama,—
La cual Dánae, traida á la ribera
Al ímpetu del Noto, fundó, es fama,
Con acrisios colonos. Ardea era
Floreciente el lugar, Ardea hoy se llama:
Cambió la suerte, el nombre persevera.
Allí, mediada ya la noche umbría,
En su excelsa mansion Turno dormia.