LXXXIX.

Dicho esto, por las puertas dilatadas

Blandiendo el asta enorme, giganteo

Arrójase adelante: sus pisadas

Mnesteo sigue, síguelas Anteo.

Hé aquí de los reales á oleadas

Toda la turba desbordarse veo;

En ciego polvo el ámbito se cierra,

Y herida de los piés treme la tierra.