LXXXVIII.

»¡Temblar de miembros, cuando áun no ha sonado

La retadora trompa! En su porfía

Vuelve las cosas á mejor estado

El tiempo, huyendo un dia y otro dia.

¿Fortuna qué de veces no ha sentado

En firme basa al que burlara impía?

Ni á extremo caso hemos llegado; sólo

El auxilio nos falta del Etolo: