VII.
Y llora, y al umbral los pasos guia
Donde Acétes, anciano y fiel guerrero,
De Palante infeliz custodia hacía
Al tendido cadáver. Escudero
El del parrasio Evandro fuera un dia,
Y vino en esta vez por compañero
De aquel amado alumno, con auspicios,
Cual ántes no lo fueron, impropicios.