XCIII.

Así diciendo, vengativa tea

Al jóven lanza, en cuyo triste pecho

Ya con negro fulgor hundida humea.

En sudor copiosísimo deshecho,

Que brota y cala, pavorosa idea

Su letargo interrumpe; y ya en el lecho,

Ya fuera, con voz ronca y mano brusca,

Armas pide frenético, armas busca.