XII.
»¿Y éste es el triunfo ansiado? ¿éste el festivo
Regreso? ¿ésta mi fe tan engreida?
Mas no le viste, Evandro, fugitivo
Ni echado de la lid con torpe herida;
Ni por qué preferir tendrás, él vivo,
Acerbo trance, ¡oh padre! á infame vida.
¡Cuánto pierdes en él, Ausonia, y cuánto
Tú, hijo mio!» Así habló vertiendo llanto.