XXIV.

Por las riberas del Estigio hermano,

Vorágines de negro ardiente lodo,

Juró lo dicho el Númen soberano:

La frente inclina, y al moverla, todo

Tiembla el Olimpo. A aquel debate vano

Término dando en tan solemne modo,

Se alzó del áureo solio: á los umbrales

Condúcenle entre sí los inmortales.