XXIV.
Apénas con el rayo rubicundo
Las crestas de los montes se teñian
(A la hora en que, del piélago profundo
Los caballos del Sol saliendo, envían
Por las altas narices luz al mundo),
Y Rútulos y Teucros ya acudian
Campo á medir, ante la gran muralla,
Donde se dé la singular batalla.