XXV.

»Ya de estos milagrosos accidentes

Mi amado genitor me dió la clave:

«Cuando el hambre aguzando edaces dientes

»(Pegada á playa incógnita tu nave)

»Haga que tras las viandas te apacientes

»De las mesas, tu voz al Cielo alabe,

»Que patria hallaste; y con alegre pecho

»Pon allí muro propio y dulce techo.»