XXVI.
«¡Oh tú, máximo en lid, rico en blasones!
¿Cómo sabré á los cielos ensalzarte?
¿Cuál te honra más, lo justo en las acciones,
O lo sufrido en el rigor de Marte?
Gratos, príncipe, á tí, de tus razones
A la patria ciudad daremos parte;
Y si á ello la Fortuna abre camino,
Te enlazaremos con el rey Latino.