XXVII.

Cada cual á su sitio vuelve, y mudos,

A una seña obedientes, en el suelo

Hincan lanzas y arriman los escudos.

Las madres ya, con zozobrante anhelo,

Y los ancianos, de vigor desnudos,

Y plebe inerme, á presenciar el duelo

Agólpanse á los techos y á las yertas

Torres, ú ocupan las altivas puertas.