XXXIX.
»Mas si á mí el triunfo Marte da—lo espero,
Y ¡oh! confirmen los Dioses mi esperanza!—
No haré que humille, mísero pechero,
El ítalo al Troyano su pujanza,
Ni optaré el cetro soberano. Quiero
Que, invictos ambos pueblos, de alïanza
Nudos estrechen que perpetuos duren,
E iguales leyes como hermanos juren.