XXXVII.

Calmada el hambre, que ávida devora,

Evandro dijo así: «No rito vano,

No vil supersticion, despreciadora

De antiguos dioses, fué, huésped troyano,

Quien el solemne altar que ves ahora

Y estas mesas alzó por nuestra mano;

Fué justa gratitud: piadoso culto

Rendimos, salvos ya de fiero insulto.