LÁMINAS
SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, supuesto retrato de LUCRECIA BORJA, por Pinturicchio, frente a la portada, [página 3].
LUCRECIA BORJA, Medalla de Filippino Lippi, frente a la [página 65].
LÁPIDA de la sepultura en que está enterrada LUCRECIA BORJA, frente a la [página 199].
LUCRECIA
BORJA
: : SE IMPRIMIÓ : :
—— EN LA ——
TIPOGRAFÍA ARTÍSTICA
Cervantes, 28 - Madrid
—— EN ——
:: Diciembre de 1922. ::
NOTAS
[1] Quien primero trató de rehabilitar a Lucrecia Borja en Italia, fué el Marqués Campori, de Módena, en un breve artículo que publicó en 1866 en la Nueva Antología, con el título de Una vittima della Storia—Lucrezia Borgia.
[2] Gil Sánchez Muñoz, nombrado Papa por los dos Cardenales de Pedro Luna (Benito XIII) en Peñíscola.
[3] El 20 de Agosto de 1429 recibió en Peñíscola el orden sacerdotal y al día siguiente fué consagrado por el Cardenal Pedro de Foix como Obispo de Valencia.
[4] Tuvo, probablemente antes de recibir las órdenes sagradas, un hijo natural, Francisco de Borja, nacido en Játiba, del que no se oyó hablar hasta la accesión de Alejandro VI, que le hizo Arzobispo de Cosenza y Cardenal de Santa Cecilia, siendo generalmente conocido como el Cardenal Cosentino. Los editores de los Monumenta Historica Soc. Jesu lo tienen por hijo de un Juan Borja, hermano legítimo o ilegítimo de Jofre de Borja y Doms, el cuñado de Calixto III, padre de Alejandro VI; murió en Octubre de 1511, excomulgado por Julio II como cismático por su participación en el Concilio de Pisa.
[5] Decía un proverbio: los catalanes, de las piedras sacan panes, y Dante en El Paraíso hace que Carlos Martel aconseje a su hermano Roberto que huya de l’avara poverta di Catalogna.
[6] Además de estos dos hijos tuvo Isabel tres hijas que casaron y quedaron en España. No tuvieron sucesión ni Tecla, mujer de Mosén Vidal, de Vilanova, ni Beatriz, que lo fué de D. Ximén Pérez de Arenós, Señor de Castelnovo, la cual sobrevivió pocos días a su hermano el Papa. La mayor, Juana, contrajo matrimonio con Pedro-Guillén Lanzol, de Romani, Señor de Villalonga, y sus hijos, por autorización del Papa Alejandro VI, tomaron el nombre materno de Borja anteponiéndolo al de Lanzol, lo cual dió lugar al error en que incurrió el P. Mariana y los historiadores que le siguieron, incluso Gregorovius, de reputar padre de Alejandro VI a Jofre de Borja Lanzol, que era su sobrino carnal. Este Jofre casó con Juana de Moncada y tuvo en ella numerosa prole. De sus tres hijos varones, Rodrigo, el primogénito, fué Capitán de la Guardia del Papa, y los otros dos, Cardenales. Juan, llamado el Menor para distinguirlo de su tío el Arzobispo de Monreale, sucedió a César en el Arzobispado de Valencia, y Pedro Luis sucedió a su hermano y fué el último Borja Arzobispo de Valencia. De las hijas, cuatro, D.ª Leonor, D.ª Marquesa, D.ª Ana y D.ª Isabel casaron en Valencia, y en Italia las otras dos, D.ª Jerónima y D.ª Angela, que acompañaron a Ferrara a Lucrecia Borja.
[7] Para fomentar la guerra contra los moros dió a Enrique IV de Castilla una Bula de Cruzada en la cual por vez primera se concedieron indulgencias para los difuntos. También envió a aquel Rey una espada bendita que se conserva en la Armería Real.
[8] No se supo con certeza quién fuera su madre. Pontano refiere variedad de opiniones y se inclina a que lo había sido la Infanta D.ª Catalina, cuñada del Rey. Zurita y Bofarull piensan que lo tuvo en D.ª Margarita de Hijar, dama de la Reina. El Papa Calixto III decía que no era hijo de D. Alfonso sino de un hombre bajo y de vil condición, por lo que algunos tenían por su padre a un moro bastardo, de Valencia.
[9] Según el documento publicado por Villanueva en su Viaje literario a las iglesias de España, nació en Játiba, en Julio de 1431. Burchard declara que en su presencia dijo el Papa a los Cardenales, el 1.º de Enero de 1498, que el día anterior había cumplido 67 años y que había nacido en Año nuevo que era domingo. Y como no era domingo el 1.º de Enero de 1431 debió nacer, según Pastor el 1.º de Enero de 1430.
[10] El Agente del Marqués Gonzaga, Antonello de Salerno, en despacho fecho en Rimini, el 21 de Julio de 1492, cuenta que a la cabecera del moribundo Inocencio VIII estuvieron a punto de venir a las manos los dos Cardenales Borja y Julián de la Rovère.
[11] Riquísimo banquero, hijo de un Embajador de Siena. Vino a Roma, ayudó a César Borja y obtuvo la confianza de Julio II y la superintendencia de la hacienda pontificia. Se hizo construir, por Baltasar Peruzzi, el palacio llamado de la Farnesina, que decoraron al fresco los más ilustres artistas del siglo XVI, y en el que obsequió con suntuosos banquetes a León X y su Corte. Arruinados los Chigi vendieron el palacio a los Farnesios, de donde le vino su actual nombre, y extinguida esta familia en 1731 pasó a la Corona de Nápoles, y el último Rey la dió en enfiteusis al Duque de Ripalda. Hoy es propiedad de su hija la Duquesa de Santa Lucía y lo habita el Príncipe Chigi, descendiente del primer propietario.
[12] Nicolás Campani, llamado el Strascino de Siena, autor de un célebre Lamento sobre el mal francés.
[13] Era hija del Cardenal Pedro Taglaria de Aragón y de la bella Julia Campana, famosa cortesana de Ferrara, en quien la hubo, dice un cronista, furtivamente. Tuvo una corte de poetas y la protegió D.ª Leonor de Toledo, Duquesa de Florencia. Después de haber ganado con su belleza y con su arte una fortuna, murió en la miseria en una taberna del Transtevere. (G. Biagi.—Un etèra romana Tullia d’Aragona. Firenze, 1897.)
[14] G. Passini.—Veronica Franco, celebre poetessa e cortigiana, 2.ª edición, Venezia, 1888.
[15] He aquí la traducción castellana de la carta de Pío II:
«Amado hijo: Cuando hace cuatro días se juntaron en los jardines de Juan de Bichis algunas damas de Siena entregadas a la mundana vanidad, olvidaste, según hemos sabido, la dignidad del cargo que desempeñas y te entretuviste con ellas desde las 17 hasta las 22. Tuviste por compañero a quien la edad, si no el honor de la Santa Sede, hubiera debido recordarle su deber[*]. Hemos oído que se bailó disolutamente, sin omitir ninguno de los atractivos del amor, y que tu conducta fué la de cualquier joven mundano. Lo que allí ocurrió el pudor obliga a callarlo, porque no sólo el hecho, sino hasta el nombre es indigno de tu posición. Los maridos, padres, hermanos y parientes de aquellas damas, casadas y solteras, no fueron admitidos, para que vuestro placer pudiese ser más desenfrenado. Os encargasteis, con pocos criados, de dirigir y de animar los bailes. No se habla hoy en Siena sino de tu ligereza, que anda hoy en boca de todos. Es verdad que en estos baños donde es grande el concurso de clérigos y seglares eres la fábula de todos. Es indecible nuestro disgusto porque esto redunda en desdoro del oficio y dignidad sacerdotal. Se dirá que nos enriquecemos y encumbramos, no para vivir honestamente, sino para procurarnos los medios de satisfacer nuestros antojos. De ahí el desprecio de los Príncipes y de las Potencias y el cotidiano sarcasmo de los legos. De ahí que se nos eche en cara nuestra manera de vivir cuando reprendemos la de los demás, y que las censuras alcancen al Vicario de Cristo porque tolera tales cosas.
[*] Mons. de Robau.
»Tú, hijo amado, estás a la cabeza de la diócesis de Valencia, la primera de España; eres, además, Canciller de la Iglesia, y, lo que hace más reprensible tu conducta, figuras entre los Cardenales que con el Papa forman el Consejo de la Santa Sede. Dejamos a tu juicio si conviene a tu dignidad el cortejar doncellas, el enviar fruta y vino a tu predilecta y el pasar el día sin pensar más que en solazarte deleitosamente. Por culpa tuya se nos censura y padece la memoria de tu tío Calixto que, a juicio de muchos, hizo mal en cubrirte de tantos honores. Si buscas excusas con la edad, no eres tan joven que no puedas comprender los deberes que tu dignidad te impone. El Cardenal debe ser irreprensible y modelo de conducta moral a los ojos de todos. ¿Podremos, acaso, enojarnos si los Príncipes de la tierra nos dan calificativos poco honrosos, si nos disputan la posesión de nuestros bienes y nos obligan a someternos a sus mandatos, cuando somos nosotros mismos los que nos inferimos estas heridas y los que nos aparejamos estos males, menoscabando, cada vez más, con nuestras acciones, la autoridad de la Iglesia? Nuestro castigo en este mundo es la vergüenza, y en el otro el consiguiente padecer. Ponga tu prudencia coto a estas vanidades y tenga presente tu dignidad, para evitar que ganes fama de pisaverde entre las damas. Si tales hechos se repitieran Nos veríamos obligados a hacer ver que ocurren sin nuestra aprobación, antes bien, muy a pesar nuestro, y nuestra censura no te favorecería. Siempre te hemos querido y te hemos creído digno de nuestra protección porque parecías hombre serio y morigerado. Haz de modo que podamos seguir teniendo de ti la misma opinión y nada contribuirá más a ello que el llevar una vida más seria. Tu edad, que promete todavía mejora, nos permite amonestarte paternalmente.
»Petriolo, 11 de Junio de 1460.»
[16] Cuando en 1464 acompañó a Pío II en su viaje a Ancona enfermó allí y el médico dió pocas esperanzas Maxima quia paulo ante non solus in lecto dormiverat.
[17] Es pura leyenda la de que sirvió de modelo a la Justicia en el mausoleo de su hermano Pablo III, que en el estilo de Miguel Angel hizo Guillermo della Porta en San Pedro; estatua cuya desnudez veló Teodoro della Porta, en el Pontificado de Clemente VIII, con una lámina de hierro que se confunde con el mármol.
[18] Declaró un notario que, por su aspecto, parecía núbil.
[19] El Tuerto murió en Agosto de 1500, trágicamente, sepultado bajo los escombros del techo de su habitación.
[20] Murió el 24 de Marzo de 1524.
[21] El profesor de Oxford, Mr. W. H. Woodward, en su biografía de Cesare Borgia, tiene también por hijo de Julia a un Rodrigo Borja que nació en 1503; es decir, en el último año del Pontificado de Alejandro VI, y cuando éste había cumplido ya más de setenta.
[22] «D. Rodrigo de Borja (Alejandro VI), sus hijos y descendientes» Informe de D. Manuel Oliver y Hurtado. Boletín de la Academia de la Historia. Tomo IX. Madrid, 1886.
[23] Höfler. D. Rodrigo de Borja (Papst Alexander VI) und seine Söhne, D. Pedro Luis, erster, und D. Juan, zweiter Herzog von Gandia aus dem Hause Borja. Wien, 1889.
[24] Hubo doce Duques de Gandía por descendencia directa y masculina de los Borjas, hasta que extinguida en 1748 pasó el Ducado a D. Francisco Pimentel y Borja, Duque de Benavente. Este no tuvo hijos varones y su hija y sucesora, la famosa Duquesa de Benavente, D.ª María Josefa, casó con D. Pedro de Alcántara Téllez Girón, Duque de Osuna.
[25] Gregorovius dice que Pedro Luis murió muy joven, en España, antes de 1491, y Béthencourt da como fecha de su fallecimiento el 3 de Septiembre de 1488. Murió en Roma, si no el mismo día en que otorgó su testamento, pocos después, porque el 28 el Deán de Valencia, D. Juan López, que ejercía el cargo de notario apostólico, extendió un instrumento público de poder a favor de Francisco Prats, para que en nombre de D. Juan de Borja y con el cargo de procurador suyo, se trasladase a España y firmase las capitulaciones matrimoniales con su cuñada D.ª María Enríquez que, siendo todavía innúbil, había quedado intacta. Y como el nuevo Duque no había cumplido aún los catorce años, pues sólo contaba doce, necesitaba la dispensa de edad y la del impedimento de parentesco, que el Papa Inocencio VIII, a instancia de D. Rodrigo de Borja, otorgó al instante en la misma fecha. Los restos del primer Duque de Gandía fueron trasladados de Roma a Gandía, en cuya Colegiata, reedificada por D.ª María Enríquez, están enterrados muchos de sus sucesores. D.ª María nació en 1479, casó el 24 de Agosto de 1493, con D. Juan, segundo Duque de Gandía; enviudó el 14 de Junio de 1497, y puestos en orden su Casa y Estados pudo entregarlos a su hijo D. Juan y entró en el Convento de Santa Clara, en 1511, y en él murió en 1537, con el nombre de Sor María Gabriela. En este Convento había ya profesado su hija Isabel y profesaron también cinco hijas del tercer Duque de Gandía, hermanas de San Francisco de Borja.
[26] Le Pape Alexandre VI et les Borgia. París, 1870.
[27] Papa Alessandro VI, secondo documenti e carteggi del tempo. 3 vol. Bologna, 1880.
[28] En 1841 reimprimió Luis de Usoz, en Londres, el Cancionero de burlas provocantes a risa, publicado en Valencia en 1519, y hablando en sus Advertencias previas de Alejandro VI, dice que «pocos años antes de ser Arzobispo cayó en amor con cierta dama, viuda con dos hijas, que había venido con su familia de Roma a Valencia. Rodrigo, hecho ya dueño del honor de la madre, y crecidas en tanto las hijas, las puso también asechanzas; pero la muerte de la madre puso un dique a su carrera de lascivias. Dejó bajo el cuidado de la madre a las muchachas; e puso la una monja en un monasterio y a la otra, llamada Catalina y que otros llamaban en Valencia Rosa Vannozza tomó por concubina y de ella tuvo muchos hijos antes y después de ser Papa».
No sabemos de dónde tomó Usoz estas noticias que tenemos por apócrifas y no las citaríamos si no fuera por lo del nombre de Rosa, porque las tres veces que Burchard la menciona en su Diario, la primera, cuando saquearon su casa los soldados de Carlos VIII; la segunda, cuando al repasar por Roma los suizos, camino de Francia, les quitaron algunos bagajes los hombres de César en venganza del hecho anterior, y la tercera, cuando dió a sus hijos una cena en su viña la noche del asesinato del Duque de Gandía, la llama solamente domina Rosa, omitiendo su apellido.
Don Juan de Borja segundo probó, ante la Corte de justicia de Valencia, por medio de una justificación de testigos, que su padre del mismo nombre y Doña Lucrecia de Borja eran hermanos, hijos ambos de la propia madre y ésta la noble D.ª Bennosa.
Y en el instrumento de 29 de Enero de 1483 en que se daba tutor a D. Juan de Borja, cuya madre (la Vannozza) había contraído segundas nupcias, se decía que su abuela materna D.ª Mónica era viuda de un Jacobo Pinctor y estaba excusada por su edad senil y que los parientes que había en Roma, por parte de la madre, hábiles para el cargo eran Juan Bautista y Paulo, hijos del maestro Antonio de Brixio o Brixia, familia no conocida.
[29] De Episcopo Cardinali genitus et conjugata.
[30] Nobis genitus et muliere vidua.
[31] En carta que escribió el 25 de Noviembre de 1492 a un Fray Jorge de Mantua, solicitaba le enviase el Marqués un buen caballo para el Duque de Gandía mi hijastro, que lo demás corre de mi cuenta.
[32] El 1.º de Abril de 1500 escribía Cristóbal Poggio, Embajador mantuano en Venecia, que Carlos Canale había muerto de fiebre.
[33] Según Infessura, había en Roma, en 1490, antes de que se conociera el mal francés, 6.800 mujeres públicas, sin contar las concubinas, y según Sanudo, 11.654 en Venecia, en 1500.
Tu casa fué el arca donde han escapado
toda nobleza de gente d’España,
según el gran odio, rancor y gran saña,
que tanto Alexandre nos ovo dexado...
[35] Ad presens in decimo octavo vel circa tue etatis anno constitus. En la Bula de la misma fecha dirigida al Clero de Valencia, que publica el Sr. Sanchís, empléase igual expresión: hodie in decimo octavo vel circa suæ etatis anno.
[36] Me dice el Barón Pastor que en la nueva edición que va a publicar del tomo III, escrito hace muchos años, rectifica esta opinión y reconoce que César fué el mayor de los dos hermanos.
[37] R. d. Cardinalis Valentinus dicti ducis frater germanus et natu major, dice en su Diario el 10 de Agosto de 1496.
[38] El Sr. Sanchís reproduce, como retrato de D. Juan, el de la tabla de principios del siglo XVI, que existe en el Colegio de Corpus Christi, de Valencia, y representa a la Virgen con el Niño, teniendo a sus lados a Santo Domingo y Santa Catalina y a sus pies dos grupos de hombres con trajes de la época. Sospecha Bertaux que dicho cuadro fué pintado por algún discípulo de Pablo de S. Leocadio con destino al oratorio de la Duquesa de Gandía, que se lo encargó en 1507, y que el Duque es el hombre que en el grupo de la derecha está arrodillado, coronado de flores, con las manos juntas en actitud suplicante, y a quien sujeta por detrás y amenaza herirle con un largo puñal un asesino. Este retrato es muy semejante al del fresco del Pinturicchio.
[39] Historia de los Reyes Católicos. Sevilla, 1870.
[40] Esto dice Burchard, Matrimonium... consumasse et fecisse octo vices susccesive. Luis XII escribió al Papa que Valencia había roto cuatro lanzas más que él, dos antes de la cena y seis por la noche, siendo costumbre en Francia que se consumase el matrimonio de día.
[41] Luisa de Borja, la hija de César, casó a los dieciséis años, con Luis II de la Trémoille, muerto en la batalla de Pavía, y cinco años después contrajo segundas nupcias con Felipe de Borbón-Busset.
Estaba aún en la infancia cuando su padre entró en tratos para casarla con Federico Gonzaga, el primogénito de Isabel de Este, Marquesa de Mantua, del que había sido padrino de bautismo; tratos que, muerto César, se renovaron en 1516 y no tuvieron éxito porque los mentores del Príncipe mantuano, enviado a la Corte de Francisco I para completar su educación, calificaron la novia de «pequeñuela, fea de cara y nariguda y con una señal en la frente que la hacía parecer aún más fea», no bastando a compensar estos defectos físicos la pingüe dote y «el ingenio vivo y pronto, natural en quien era hija de español y de gascona».
Tuvo César dos hijos naturales: Jerónimo y Camila, que estuvieron en Ferrara al cuidado de Lucrecia. Jerónimo casó en 1537 con una Pizzabeccari y en 1545 con Isabel Pío, de los señores de Carpi. Camila entró a los cinco años en el Convento de Clarisas del Corpus Domini, y habiendo mostrado su inclinación a la vida monástica, edificó Lucrecia la iglesia y convento de San Bernardino, en el que profesó Camila, tomando el nombre de Lucrecia, y allí está enterrada. Del Jerónimo se sabe, por el Diario de un tal Jacoppo Ranieri, de Bolonia, que «el 4 de Marzo de 1542 fueron decapitados tres ferrareses que vinieron a Poggio, por encargo de un hijo del Duque Valentino, para matar a un tal Castrone», el cual, por cierto, fué asesinado el 15 de Noviembre de 1546, junto a la puerta de San Jorge, en Ferrara, no habiendo podido escapar a la venganza del Borja, que debía tener sobre su conciencia la desaparición de tres Lambertini, Señores de Poggio, a cuyo servicio estaba el Castrone.[*]
[*] Conrado Ricci. Anime dannate. Il figlio di Cesare Borgia. Milano, 1918.
[42] De Nobis genitus et muliere vidua.
[43] El Embajador mantuano en Venecia, Tosabezzi, escribía el 28 de Septiembre de 1497, que corrían voces de que D. Jofre no había podido nunca consumar el matrimonio con D.ª Sancha, por lo que pensaban casarla con el Valentino.
Contradice estas voces la carta del Cardenal de Monreal, que original se conserva en el Archivo de la Catedral de Valencia, fecha en Nápoles, el 12 de Mayo, y dirigida a D. Juan de Marrades dándole cuenta de la boda, para conocimiento del Papa, en los siguientes términos: «Después de levantarnos de la mesa el Rey y yo con todos los Grandes del Reino, acompañamos a D.ª Sancha y a D. Jofre hasta la puerta de la posada en que se alojaba el Príncipe fuera del Castillo nuevo y los acompañamos hasta su cuarto, y S. M. y yo la entregamos a las damas que la aguardaban en casa del Príncipe y a quienes tocaba meterla en la cama a ella y al Príncipe, y al Rey y a mí nos tocaba aguardar a que estuvieran en la cama y entramos luego en el cuarto y allí estuvimos hasta una hora antes de amanecer, mirando cómo estaban en la cama, y S. M. y yo bromeando con ellos, y el Príncipe estaba tan gracioso y animoso en la batalla que hubiera dado cualquier cosa porque lo hubiesen podido ver otros como yo le vi. Después de darle la bendición en la cama, nos fuimos... Mandé hoy por la mañana un camarero mío para saber cómo estaba el Príncipe, que estaba todavía en la cama, y le dijo en secreto que se había portado muy bien, y estaba tan alegre, que delante de él besó dos o tres veces a D.ª Sancha y daba gusto verlo». Y tanto satisfizo al Papa esta relación del Cardenal, que se apresuró a participar al Duque de Gandía, en carta del 18 de Mayo, que su hermano Jofre «había consumado el matrimonio con D.ª Sancha, su esposa, y se había portado muy bien, aunque no tenía más que trece años».
[44] Decíale Emilia Pía a la Marquesa de Mantua, en carta fecha en Urbino el 21 de Diciembre de 1504: «D. Gonzalo (el Gran Capitán) ha mandado celebrar exequias bellísimas a la Princesa de Squillace, en las que quiso se hallase reunida toda la familia, la cual quedó malcontenta, porque D. Juan de Cardona les había quitado toda la fortuna, dejándolos sin nada, salvo a una favorita suya a quien quedaron unos cuantos centenares de florines, y esto quizá porque era muy hermosa, según se dice, y natural de Fossombrone.»
A. Luzio y R. Reiner. Mantova e Urbino. Turín, 1893.
[45] Alfonso V dió título de Conde, en 1448, a Francisco Gilabert de Centelles, su Camarlengo, en premio a sus servicios en las guerras de Nápoles. Por la extinción de la línea masculina recayó el Condado en una hembra, Magdalena, que casó con el quinto Duque de Gandía, Carlos, hijo de San Francisco de Borja.
[46] El Sr. Sanchís en su trabajo sobre El arte del bordado en Valencia en los siglos XIV y XV, cita a un Luis de Sent Jordi, a quien se le llama maestro.
[47] Los libros que figuran en el inventario de Lucrecia, publicado por Luca Beltrami (Polifilo. La Guardaroba di Lucrezia Borgia. Milano, 1903), son quince; de ellos, cuatro españoles: Un libro de coplas a la española, en pergamino, miniado de oro, cubierto de terciopelo carmesí, con cantoneras y broche de plata, en una bolsa de gamuza roja; un libro manuscrito de canciones de varios autores y al principio los proverbios de D. Iñigo López (el Marqués de Santillana), encuadernado en cuero encarnado, con cantoneras y broche de latón (este Cancionero Estense se conserva, aunque con distinta encuadernación, en la Biblioteca de Módena); una Vita Christi, en español, y el Dodese del cristiano, en valenciano.
[48] Esto dice Friedländer, Director del Gabinete Numismático, de Berlín. En el Gabinete de la Biblioteca Nacional de París, hay una medalla atribuída a Medioli, y en el Museo del Prado, entre las medallas del legado de D. Pablo Bosch, hay otra, que también posee el Marqués de Laurencín, atribuída a Geremia, cuyo anverso es parecido al retrato de Lucrecia de Lippi, pero en el reverso aparece el de Alfonso de Este.
[49] Habiendo sabido que el Señor Duque de Solferino creía poseer en su palacio de Centellas, de Barcelona, un retrato de Lucrecia Borja, me permití escribirle preguntándole si era cierto, y rogándole me enviase, en caso afirmativo, una fotografía. Nada puedo decir de este retrato, porque el Señor Duque no se ha dignado contestarme.
[50] El cuadro del Museo de Stockholmo, designado como Retrato de una Señora de calidad, procede de la colección del Rey Gustavo III, en la que era conocido como Retrato de la Princesa Laura d’Este, siendo ésta la Laura Dianti, la donna amata de Alfonso de Este, que casó con ella a la muerte de Lucrecia.
[51] I Borgia. Milano, 1921.
[52] Retratos del Museo del Prado. Madrid, 1919.
[53] En el arca de bronce que guarda las reliquias de San Maurelio, en la iglesia de San Jorge, de Ferrara, hay una placa votiva, de plata, que representa a Lucrecia Borja ante el Santo, con su hijo Hércules y cinco de sus damas. El parecido con las medallas es grande aunque se ve que es ya una mujer de más de treinta años. La ha reproducido el Sr. Michele Catalano en su opúsculo Lucrecia Borgia, Duchessa di Ferrara. Ferrara, sin año, publicado en el de 1921.
[54] Les femmes blondes selon les peintres de l’école de Venise, par deux Vénitiens. París, Aubry, 1865.
[55] Cuando vino de Roma por Legado y pasó por Játiba, dijo que fué bautizado en la iglesia de San Pedro y llamado Rodrigo; que era Narahinet, hoc est, Morenico y Morrudet.
[56] En una de sus poesías latinas, dijo Hércules Strozzi que la mirada de Lucrecia, ora inflamaba, ora helaba y petrificaba; quien mira al sol, queda ciego; quien se fijaba en Medusa, quedaba hecho piedra, y quien miraba a Lucrecia quedaba primero ciego y luego petrificado. Fit primo intuitu cœcus et inde lapis.
[57] Este collar conocíanlo los banqueros y joyeros de Roma y Florencia por haberlo tenido repetidas veces en prenda por préstamos hechos al Duque Hércules, y en 1510, por causa de la guerra que tuvo que sostener Ferrara, empeñó Alfonso de Este las alhajas de Lucrecia y fundió la plata.
[58] Alfonso V de Aragón dió título de Conde de Oliva, en 1448, a Francisco Gilabert de Centelles, su Camarlengo, por premio a sus servicios en las guerras de Nápoles. Extinguida la descendencia masculina, recayó el Condado en una hembra, Magdalena, que casó con el quinto Duque de Gandía, D. Carlos de Borja, hijo de San Francisco.
[59] El apellido Aragón con que figura Sforza en el contrato de boda era el de su madrastra Camila, Princesa de la Casa de Nápoles, con quien casó Constanzo, y de la cual no tuvo sucesión.
[60] Alejandro, tras larga carrera militar, tuvo un reinado tranquilo y juntó una espléndida biblioteca en Pesaro, donde pasaba su tiempo en pías y eruditas conversaciones.
[61] Valencia, 1919.
[62] Gregorovius da como fecha el 8 de Mayo. Pastor el 7. El Cardenal de Monreal en carta a Juan de Marrades, fecha en Nápoles el 12 de Mayo, dice que los casó el día anterior, que era domingo. La coronación del Rey D. Alfonso había tenido lugar el jueves anterior, día de la Ascensión, es decir, el 8, según consta en carta que el Rey dirigió al Papa participándoselo, así como las mercedes concedidas a D. Juan y a D. Jofre de Borja. Ambos documentos, conservados en el Archivo de la Catedral de Valencia, figuran entre los publicados por el Sr. Sanchís.
[63] Pidió en 1480 la mano de Isabel de Este, pero como estuviera ya prometida a Francisco Gonzaga, primogénito del Marqués de Mantua, le ofrecieron la de Beatriz, que tenía entonces cinco años, habiendo Ludovico cumplido ya los veintinueve.
[64] Femina quasi virago et de gran animo, la llamó Martín Sanuto.
[65] La hermana mayor de Isabel, Clara Gonzaga, casó con Gilberto, Duque de Montpensier, y su hijo Carlos, Condestable de Borbón, murió al frente de las tropas de Carlos V, en el asalto de Roma en 1527.
[66] Galeazzo era uno de los doce hijos de Roberto San Severino, cuatro de los cuales sirvieron con las armas al Moro y fueron personas conspicuas en su Corte. Galeazzo casó con Blanca Sforza, hija natural de Ludovico y de Bernardina de Corradis, y tomó, después de la boda, el apellido de Sforza Visconti, siendo tratado como miembro de la familia.
[67] Entre las preseas del Rey de Francia que cayeron en poder de los italianos en la batalla de Fornovo, y en su mayor parte le fueron devueltas por Francisco Gonzaga, figuraba un libro con los retratos de las beldades italianas cuyos favores había gozado Carlos VIII, libro que el Marqués retuvo y envió a Mantua juntamente con unos hermosos tapices.
[68] Syphilis, sive de morbo Gallico. Hay una traducción francesa, con notas, de Macquer y La Combe. Aunque la materia es delicada, el autor la ha tratado de una manera muy decente.
[69] Según Bernáldez, el enmascarado era una meretriz que arregló la cita, sabiendo que a ella acudiría el Duque.
[70] En algunos detalles discrepa de esta versión la que da en sus Batallas y quincuagenas, el Capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y por vez primera ha publicado el Marqués de Laurencín, Oviedo llegó a Roma en el año de 1500, tres años después del asesinato de Gandía, «cuando la común opinión de todos lo ponía a cuenta y cargo de D. César Borja por cosas e señales e causas que era para lo tener por averiguado, que otro no lo pudiera hazer ni lo osara cometer». El estafero o mozo de espuelas del Duque, que le acompañaba, llamábase Campo, y dióle su amo el encargo de que fuera a buscar sus armas secretas y le aguardara en determinado sitio y allí le aguardó hasta el alba, y no habiendo parecido el Duque, tornó a palacio con las armas. En cuanto a la máscara que sacó al Duque del banquete, dice Oviedo que oyó afirmar al Campo que era D. Micalet Corella, bastardo valenciano, de la Casa del Conde de Cocentaina, mal hombre y de pequeña estatura (por lo que pudieron tomarle por mujer) que fué después muy favorecido por el Valentino, y adquirió siniestra fama como ejecutor de sus venganzas.
[71] Despacho de 17 de Junio de 1497.
[72] El 18 de Marzo de 1493 escribía Canale, hablando de su hijastro el Duque de Gandía: es el ojo de Su Santidad.
[73] Esto dice Gregorovius, tomándolo de los cronistas de Pesaro, que reconoce yerran muy a menudo. Según este manuscrito, Lucrecia, cuando vino César, escondió al criado de Sforza y le encargó contase a éste cuanto había oído. Sforza montó un caballo y a rienda suelta llegó en veinticuatro horas a Pesaro, donde cayó muerta la cabalgadura.
[74] Bien sabía Dios—dice Matarazzo—que había sido y era entonces la mayor p... que había en Roma.
[75] El Sr. Sanchís y Sivera deduce de las cuentas de los gastos del Duque de Gandía en Valencia, en que figuran varias compras para la Sra. de Pesaro, D.ª Lucrecia, hechas a fines de Junio 1494, que es probable estuviera entonces en Valencia Lucrecia Borja, que vino sin duda a visitar las posesiones del Duque, mientras su marido no había tenido tiempo de pensar en ella, ocupado en asuntos políticos y en otros propios de su disipada conducta. Jofre de Borja la siguió, tal vez, en aquel corto viaje en tanto se preparaban sus bodas con la hija del Rey de Nápoles.
El mes de Junio de 1494 lo pasó Lucrecia en Pesaro, y Jofre casó con Doña Sancha, en Nápoles, el 11 de Mayo de 1494. Ninguno de los dos estuvo en España.
[76] I Borgia. Milano, 1921.
[77] Cesare Borgia. London, 1913.
[78] César Borgia. París, 1889.
[79] Desposeído de su reino Alfonso II por Carlos VIII, abdicó la corona en su único hijo, D. Fernando, que fué coronado en la Catedral de Nápoles, el 23 de Enero de 1495. A raíz de la ceremonia huyó D. Alfonso a Mesina, y en el Convenio del Monte Olivete, o en el de Marzana, según otros, tomó el hábito religioso y logró muerte santa y ejemplar en los últimos días de aquel año. Habíase antes dirigido al Rey Católico para pedirle una limosna per che so vecchio e malato e povero, y se excusaba de no haberle podido presentar sus respetos per essere infermo di male francese.
[80] Uno de los trajes que lució D.ª Sancha era un hábito a la capellana, cerrado delante y de todas partes, que hacía poco le había enviado de España la Duquesa de Gandía, con una mantilla de terciopelo negro que se la había hecho hacer el señor Cardenal.
[81] De todos los lidiadores aquí citados nos da el Marqués de Laurencín noticia exacta, excepto de este Mosén Alegre, a quien confunde con el Capitán francés Ives d’Allegre, el cual mandó las lanzas que puso Luis XII a las órdenes de César para la conquista de la Romaña y le debió su libertad Catalina Sforza, que después de haberse entregado en Forli a los franceses estuvo presa en el Castillo de Sant’Angelo. El Mosén Alegre aquí nombrado es un valenciano, justador singular, que por indicación del Papa trajo de Valencia el Duque de Gandía.
[82] D. Pedro Luis de Borja, Prior de Santa Eufemia.
[83] Según Béthencourt, casó previas capitulaciones de 27 de Marzo de 1506, en Valencia, con D. Luis Lanzol de Romani, segundo Barón de Gilet; pero figúrasenos que si las capitulaciones existieron, no se llevó a cabo la boda o que hay identidad de nombre y error de persona. Otra Angela de Borja, hija del Capitán de la Guardia palatina, D. Ramón Guillén de Borja-Lanzol de Romani, prima hermana de nuestra Angela, casó con D. Rodrigo de Corella, cuarto Conde de Cocentaina, que con su valor y sangre fría salvó la vida del Papa en un mal encuentro que tuvo con un león en los jardines del Vaticano.
[84] Cuando lo supo Giangiacomo Trivulzio, dijo: O bona Madonna, hora non te mancherà da...
[85] El cirujano Micer Galieno y el doctor Antonazo Calabrei.
[86] El Barón de Pastor achaca el atentado a los Orsini y tiene por inverosímil que César tuviese parte en el asesinato, pero no alega otra razón sino la de que los Orsini creían que Alonso trabajaba en su daño con los Colonnas, aliados del Rey de Nápoles.
[87] Retrató a Ana Ambrosio de Predis, y cree Bertoni que es la tabla de la Ambrosiana, atribuída antes a Leonardo, y en la que unos han creído ver a Beatriz de Este; otros, a Blanca María Sforza, mujer del Emperador Maximiliano; otros, a Blanca Sforza de San Severino, y otros, a Cecilia Gallerani, la amiga del Moro.
[88] Nació el 21 Julio 1476.
[89] En 1476 había tenido el Moro, de Lucía Marliani, Condesa de Melzi, un hijo natural, que fué bautizado en Pavía y apadrinado por el Cardenal de Novara. Tuvo luego, de Bernardina de Corradis, en 1480, a Blanca, la mujer de Galeazzo de San Severino, y dos hijos de la Gallerani: el primero llamado León y el segundo César, que nació después del matrimonio con Beatriz. Enterada ésta de que su marido seguía frecuentando a la bella Cecilia, alojada en palacio, negóse a seguir viviendo con él maritalmente, y el Duque, que había cobrado afición a su mujercita, puso fin a sus relaciones con la Gallerani, casándola con uno de los gentiles-hombres de su Corte, el Conde Ludovico Bergamini, de Cremona, y regalándole uno de los más hermosos palacios de Milán. Y es curioso que un año después de la muerte de Beatriz, su hermana Isabel escribiera a la Gallerani para pedirle en préstamo el retrato que le había pintado Leonardo, para compararlo con unos de Giovanni Bellini, a lo que accedió la Condesa, advirtiendo que ya no se parecía porque había, con los años, engordado.
[90] También retrató Leonardo a la Crivelli, y dícese que es La Belle Ferronnière del Louvre. Cuatro meses después de la muerte de Beatriz dió a luz un hijo, Gianpaolo, de cuya educación se encargó el Duque, mas puso fin a sus relaciones con la madre. Gianpaolo peleó y murió defendiendo bravamente los derechos de su medio hermano Francisco, el hijo de Ludovico y Beatriz.
[91] Vino a España engañado con la esperanza de casar con una Infanta de Castilla y siguió la Corte de los Reyes Católicos durante diez años, más acariciado que favorecido. Otros diez pasó encerrado en el Castillo de Játiba, por haber intentado escapar de su dorado cautiverio, y el Emperador Carlos V le dió, en premio de su conducta durante las germanías, la libertad con la mano de la Reina viuda D.ª Germana, y el Virreinato de Valencia, que aquélla había desempeñado dos veces, la primera en vida de su real consorte, y la segunda siendo ya esposa del Duque de Brandemburgo.
[92] Conocido es el epitafio:
Hic jacet in tumulo Lucretia nomine, sed re
Thais, Alexandri filia, sponsa, nurus.
[93] El anónimo autor de la Carta a Silvio Savelli, dice que la fiesta tuvo lugar el día de Todos los Santos.
[94] Gregorovius, que salva las dificultades del italiano del siglo XVI traduciéndolo a su capricho, hace aquí decir al Prete que al Cardenal Hipólito le brillaban los ojos, cuando ni aun siquiera le nombra, y la frente de Lucrecia es la que brillaba.
[95] Debía ser Catalina la Loca, devotísima de Lucrecia, a quien llamaba familiarmente Deda, y la cual, cuando murió su ama, quiso ir a Mantua y allí estuvo con la Marquesa Isabel cinco años. Era además de mentecata, muy aficionada al vino y a lo ajeno.
[96] Era una esclava mora y llamábase también Catalina.
[97] Catalano en su Lucrezia Borgia, Duchessa di Ferrara, cita este documento como autógrafo de la Marquesa de Mantua; pero Luzio, en Isabella d’Este e i Borgia, lo atribuye al Canciller de la Marquesa.
[98] Despacho del Embajador veneciano Giustinian, de 23 de Diciembre de 1502.
[99] Fué enterrado Alejandro VI en San Pedro, en la capilla que bajo la advocación de los Apóstoles Santiago y San Andrés, edificó su tío Calixto III. En 1610 obtuvo el Cardenal Juan Bautista Vives, del Papa Paulo V, un Breve para la traslación de los restos de los dos Papas Borjas a la Iglesia española de Santiago, en la Plaza Navona, donde pensaba erigirles un suntuoso monumento; pero habiendo reñido el Cardenal con los Administradores de la Obra Pía Española, dejó todos sus bienes a la Propaganda Fide, y nadie volvió a pensar en tal monumento ni a acordarse de aquellos Papas españoles, cuyos restos, encerrados en una caja de plomo, se arrumbaron en un armario de la sacristía, y de allí pasaron a la iglesia de Santa María de Monserrat cuando se vendió la de Santiago, con el pretexto de que estaba ruinosa. Al actual Rector de Monserrat, Monseñor Perea, débese el que los restos de los dos últimos Papas españoles, Calixto III y Alejandro VI, se hallen colocados en un modesto monumento de mármol en la primera capilla lateral de la derecha. Es lástima que no pueda reconstituirse en la iglesia de Monserrat el sepulcro de Calixto III, cuyos mármoles existen, según se dice, en la cripta de San Pedro.
[100] Alejandro VI obtuvo de los Reyes Católicos, el 20 de Mayo de 1502, un diploma por el cual aseguraban a los Borjas todos sus bienes en el Reino de Nápoles, con especial mención de César y sus sucesores, Jofre, Juan el hijo del asesinado Duque de Gandía, Lucrecia, como Duquesa de Bisceglia y su hijo y heredero Rodrigo.
[101] En el testamento otorgado el 28 de Febrero de 1538 por D. Juan de Borja y Enríquez, tercer Duque de Gandía, publicado en los Monumenta Historica Societatis Jesu, se habla de varios censos, entre otros, uno sobre el castillo de Turis, a favor del egregio D. Juan de Borja onele nostre.
[102] Era ésta una serpiente de oro y esmalte verde, con siete cabezas, diamante tallado en punta en el pecho, y una perla en forma de pera a los pies. Así la describe un inventario inédito de las joyas de Lucrecia.
[103] Nació el 25 de Agosto de 1508 y murió el 2 de Diciembre de 1572.
[104] Nació en Abril de 1514 y murió el 10 de Julio de 1516.
[105] Nació el 4 de Julio de 1515 y murió el 15 de Julio de 1575.
[106] Nació el 1.º de Noviembre de 1516 y murió el 22 de Febrero de 1578.
[107] Fueron vandálicamente destruídas por los jacobinos en 1796.
[108] Estos preciosos paños, tejidos de oro, plata y seda por artistas flamencos y llevados por la Reina Juana a Nápoles, habían sido de allí traídos a Ferrara por la Duquesa D.ª Leonor.
[109] Además de los hijos legítimos, tuvo veintidós naturales conocidos, y su descendencia, no sólo llenaba Ferrara, sino que se había esparcido por las Cortes de la Romaña, diciéndose en Ferrara:
Di qua e di là del Po
Tutti figli di Niccolò.
[110] Era primo hermano de Isabel, por su madre Beatriz de Este, hija natural de Nicolás III, que casó primero con Borso de Correggio y después con Tristán Sforza, hijo natural del Duque Francisco. A la muerte de su madre regresó a Ferrara y su amistad con Lucrecia Borja enfrió la que le tenía Isabel.
[111] El Cardenal Hipólito tomó un lema español: No sufro más de lo que puedo.
[112] Alonso de Ulloa publicó en Venecia, en 1553, la traducción del Orlando Furioso, de Jerónimo de Urrea, con los comentarios de Ludovico Dolce.
La prima inscrizion che agli occhi occorre
Con lungo onor Lucrezia Borgia noma,
La cui bellezza ed onestà preporre
Deve all’antica la sua patria Roma.
I duo, che voluto han sopra sè torre
Tanto eccellente ed onorata soma,
Noma lo scritto Antonio Tebaldeo
Ercole Strozza; un Lino ed un Orfeo.
He aquí la traducción que de esta octava hizo Jerónimo de Urrea:
Lo que primero a caso allí ha mirado
Con largo honor, Lucrecia Borja ha sido;
Cuya honesta beldad bien ha ilustrado
A Roma, y más que nunca ha engrandecido.
Y los dos que con honra se han tomado
Carga tan principal, allí ha leído
En el mármol: Antonio Tebaldeo
Y Hercul Estroza, un Lino y un Orpheo.
[114] Philippe Monnier—Le Quattrocento—Essai sur l’Histoire littéraire du XVeme siècle italien. París, 1901.
[115] Lettere di Lucrezia Borgia a Messer Pietro Bembo, dagli autografi conservati in un Codice della Biblioteca Ambrosiana. Milano, 1859.
[116] Hércules dedicó a Lucrecia un epicedio en la muerte de César, en el que la dice que de la estirpe de los Estes y los Borjas, nacería el héroe prometido, del que sería ella madre.
[117] Le Loyal Serviteur. Histoire du bon Chevalier, le Seigneur de Bayard.
[118] Compendio Historico dell’origine, acrescimento e Prerogative della Chiese e Luoghi Pij della Città e Diocesi di Ferrara, per D. Marc Antonio Guarini, Ferrarese, Beneficiato della Catedrale. Ferrara, 1621.
[119] Renata partió de Ferrara el 2 de Septiembre de 1560, no expulsada por su hijo Alfonso II, sino voluntariamente, por no poder soportar que la llamaran la Duquesa vieja.
[120] Era D.ª Leonor hija del Virrey de Nápoles D. Pedro, Marqués de Villafranca.
[121] En ella tuvo el tercer Duque de Gandía siete hijos, y además, durante este matrimonio, un hijo bastardo natural, según dice en su testamento, aunque era en rigor adulterino, habido en una noble señora, D.ª Catalina Díaz. Contrajo luego segundas nupcias con D.ª Francisca de Castro y Pinos, que le hizo padre de otros diez hijos.
[122] No tiene fundamento alguno la pasión amorosa del Marqués de Lombay por la Emperatriz Isabel. La conversión de San Francisco de Borja es una leyenda que aparece por vez primera en un artículo del Marqués de Molins, publicado en el Semanario pintoresco el 10 de Julio de 1836. En él se inspiró el Duque de Rivas para escribir su romance El solemne desengaño, y a este asunto dedicó una novelita Alarcón, y Campoamor uno de sus Pequeños Poemas, titulado Los amores en la luna. El año de 1896 se estrenó en Madrid una zarzuela, El Duque de Gandía, escrita por D. Joaquín Dicenta, y puesta en música por los maestros Llanos y Chapí, la cual tuvo poco éxito y está ya olvidada.
[123] La heroyca vida, virtudes y milagros del grande San Francisco de Borja, antes Duque cuarto de Gandía, y después tercero General de la Compañía de Jesús. Escrivióla el Eminentísimo y Reverendísimo Padre Don Álvaro Cien-Fuegos, Cardenal de la Santa Iglesia de Roma, Arzobispo de Monreal, &c. 3.ª impresión con la dedicatoria al Almirante. Año 1726. Madrid.
[124] Tuvo San Francisco en doña Leonor de Castro, ocho hijos, cinco varones y tres hembras.
[125] El primogénito D. Carlos, quinto Duque de Gandía, casó con Magdalena de Centelles, Condesa de Oliva. D. Juan, que casó dos veces, fué Legado en Portugal y en Alemania, y Mayordomo mayor de la Emperatriz María, mujer de Maximiliano II y de la Reina D.ª Margarita, esposa de Felipe III. D. Álvaro casó con su sobrina, la cuarta Marquesa de Alcañices, hija de su hermana Doña Juana. La mayor, D.ª Isabel, fué mujer del Conde de Lerma y Marqués de Denia, D. Francisco de Rojas. La tercera, Dorotea, murió a los catorce años en el Convento de Santa Clara, antes de que profesara. D. Fernando falleció a los veinticinco, y D. Alonso, marido de D.ª Leonor de Noronha, administró los bienes del Duque de Gandía, su hermano, y pasó a Praga para representar al Rey D. Felipe II y cuidar de los intereses de su hermana la Emperatriz viuda D.ª María.
[126] Murió el 19 de Febrero de 1581, a los cuarenta y tres años.
[127] Esta Bona era hija de Gian Galeazzo Sforza y de Isabel de Aragón, Duquesa de Milán y luego de Bari, y es, según lo muestra Croce, la Belisena de la Question de Amor. En punto a amores túvolos de soltera, y no platónicos, con el joven Héctor Pignatelli, por lo que el Rey Segismundo I, su marido, expresó su descontento en el siguiente dístico:
Regina Bona attulit nobis tria dona:
Faciem pictam, dotem fictam et vulvam non strictam.
[128] El Marqués de Montecchio tuvo en Julia de la Rovère a Alfonsino, marido de Marfisa de Este; a César, el Duque de Módena, que casó con Virginia de Médicis, hija natural de Cosme, Gran Duque de Toscana; al Cardenal Alejandro y a Leonor, mujer de Carlos Gesualdo, Príncipe de Venosa, uno de los señores más pudientes de Nápoles. Casó el Marqués en segundas nupcias con la burguesa Violante Segni, y de este matrimonio nació Hipólita, que casó con Federico Pico, Príncipe de la Mirandola.
Nota de transcripción
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