Á la muerte del principe de Portugal
(De Fray Ambrosio de Montesino)
Hablando estaba la Reina,
En cosas bien de notar,
Con la infanta de Castilla,
Princesa de Portugal:
A grandes voces oyeron
Un caballero llorar,
La ropa hecha pedazos,
Sin dejar de se mesar,
Diciendo:—Nuevas os traigo
Para mil vidas matar:
No son de reinos estraños,
De aqui son d'este lugar:
Desgreñad vuestros cabellos,
Collares ricos dejad,
Derrubad vuestras coronas
Y de jerga os enlatad;
Por pedraria y brocado
Vestid disforme sayal;
Despedios de vida alegre;
Con la muerte os remediad.—
Entreambos á dos dijeron
Con dolor muy cordial,
Con semblante de mortales,
Bien con voz para espirar:
«Acabadnos, caballero,
De hablar y de matar,
Decid: qué nuevas son estas
De tan triste lamentar?
Los grandes reys de España
Son varios, ó vales mal?
Que tienen cerco en Granada
Con triumfo imperial.
A qué causa dais los gritos{[201]}
Que al cielo quieren llegar?
Hablad ya, que nos morimos
Sin podernos remediar.
—Sabed, dijo el caballero,
Muy rouco de voces dar,
Que fortuna os es crueldad,
Y el peligro de su rueda
Por vos hubo de pasar.
Yo lloro porque se muere
Vuestro Principe real,
Aquel solo que paristes,
Reina de dolor sin par,
Y el que mereció con vós,
Real Princesa, casar:
De los principes del mundo
Al mayor el mas igual,
Esforzado, lindo, cuerdo,
Y el que mas os pudo amar,
Que cayó de un mal caballo
Corriendo en un arenal,
Do yace casi defuncto
Sin remedio de sanar.
Si lo quiéres ver morrir,
Andad, señoras, andad,
Que ya ni ve, ni oye,
Ni menos puede hablar,
Suspira por vos, Princesa,
Por señas de lastimar,
Con la candela en la mano
No os ha podido olvidar.
Con el está el Rey su padre
Que quiere desesperar:
Dios os consuele, señoras,
Si es possible conhortar;
Qu'el remedio destes males
Es a la muerte llamar.
Cancionero de diversas obras.{[202]}